La secretaria de
organización del PP declaró en cierta ocasión que su partido era defensor de
los trabajadores y, fiel a su vocación social, inspiró al Gobierno una serie de
medidas administrativas y legislativas entre las que, en fase de ejecución o
proyecto, se encuentran las siguientes:
a) En beneficio de los pobres
Multas a los mendigos y artistas
callejeros
Fuerte subida del precio de la
electricidad
Copago de los medicamentos
Aumento del IVA en artículos de
primera necesidad
Encarecimiento de las tasas
judiciales para que no se excedan en su litigiosidad
Restricciones a la concesión de
becas para que los aspirantes estudien más
b) Ayudas a los inmigrantes
Adornar con cuchillas las
alambradas que impiden la llegada a Ceuta y Melilla
Expulsar de la sanidad pública a
los que carecen de permiso de residencia
c) A favor de los trabajadores
Reforma laboral para facilitar y
abaratar los despidos colectivos
d) Otras disposiciones
Para que el reparto de favores
sea más equitativo y abarque un mayor número de beneficiarios, a los
pensionistas se les “ajusta” el poder adquisitivo, rompiendo la indexación con
el IPC, como establecía el Pacto de Toledo.
A las mujeres se las obliga a ser
madres aunque no lo quieran; y a todos, para estimular la virtud de la
paciencia y sumisión, se les amenaza con fuertes multas si expresan su protesta
de forma airada. Se considera adecuado que se aplauda al Gobierno, que hace “lo
que hay que hacer”.
Como no se
puede tratar igual a los desiguales, a los poseedores de grandes fortunas,
aunque defrauden, se les ofrece una amnistía fiscal y se ocultan sus nombres si
se acogen a ella o son sancionados. Podría atentarse contra su privacidad y
parece natural que se amparen en la
Ley de Protección de Datos como personas respetables.
A la vista de lo
acordado, bien demostrado queda que el Gobierno, en dos años, ni se ha cruzado
de brazos ni ha perdido el tiempo. Todo sea por un mundo feliz.
A la vista de
tantas medidas protectoras a favor de las clases pobres y trabajadoras, me
viene a la memoria una anécdota narrada por un judío. Cuando éstos eran
perseguidos y masacrados por los nazis, un hombre en la sinagoga se dirigía así
a Yaveh: “Señor, llevamos cinco mil años siendo el pueblo elegido y mira como
nos va. Te pedimos que nos libres de tu protección”.
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